La reivindicación del centro de Bogotá - EDITORIAL
- Melisa Reyes
- 24 nov 2017
- 2 Min. de lectura

Los centros de las ciudades suelen ser el corazón de la cultura y el patrimonio histórico, convirtiéndolos en ejes de la economía. Por el Centro de Bogotá transitan 2000 personas por minuto, entre estudiantes, trabajadores y compradores, pero también vendedores informales que invaden el espacio público y ladrones que causan el miedo e impotencia de muchos habitantes. El eje de la capital de Colombia nunca estuvo contemplado en nuestros recorridos, el sinónimo de deterioro, dejadez, abandono, inseguridad y habitantes de calle, cerraban toda posibilidad de poner este lugar en la lista de nuestras visitas.
Algunos residentes convierten al centro en un símbolo de la indiferencia de las entidades públicas que olvidan su misión de llevar a cabo planes de desarrollo para perdurar la cultura que caracteriza al país. Pero al recorrer este sector de Bogotá quedamos sorprendidas con este mágico lugar. Es una propuesta para impregnarse de historia, gran parte de las construcciones de estilos coloniales y republicanos se conservan y han sido declaradas bienes de interés histórico y cultural. En la zona del centro existen cerca de 500 instituciones o grupos artísticos, museos y centros de investigación, además de teatros, bibliotecas y universidades.
El sector más antiguo de la ciudad de Bogotá, el escenario de la historia colonial, expansión de la cultura española y los acontecimientos que dieron pasó a la Independencia, ese es el Centro de Bogotá. El que sobrevivió a las destruiciones del Bogotazo en 1948, la toma del Palacio de Justicia en 1985. Tiene un encanto único que nos llevo a recorrer sus lugares emblemáticos, desde su plaza principal, conocida como Plaza de Bolívar en honor a su libertador, los laberintos subterráneos de la Avenida Jiménez, la que recorre el centro histórico. También el arte acompaña a este sector en la Carrera Séptima, una de las principales vías arterias que recorre la cuidad, las distintas comidas típicas de los rolos y sin duda alguna las historias del cementerio central.
Sus calles de piedra están llenas de vida, estudiantes, ventas, extranjeros, son estrechas y empinadas, han visto pasar la historia del país. Hoy, las casonas son salas de teatros y museos o han desaparecido para levantar en su reemplazo los modernos edificios de las Universidades y la biblioteca Luis Ángel Arango, la más visitada del continente.
Allí encontramos el presente de Bogotá, vale la pena sorprenderse con los restaurantes internacionales, las pastelerías más antiguas, las galerías artesanales, una vida nocturna llena de diversidad y los centros dedicados a la cultura que reciben a miles de turistas. Los viajeros tienen a su disposición un sinfín de entretenimiento. Así, entre mágicas calles llenas de historias que contar, es el recorrido que caracteriza al centro de Bogotá.
En esta edición trataremos temas gastronómicos, artísticos y paranormales. Sumergiendo a cada lector en historias increíbles que podrán vivir en el corazón de la capital.